Descrestómetros

¿Recuerda usted qué es eso que le cautiva, y de lo que no puede dejar de sorprenderse? Muy seguramente la sensación de que algo que ve es fantástico, irrepetible y único en su género le ha tocado la fibra sensible muchas veces, y a pesar de ello, luego de un tiempo parece acostumbrarse al fenómeno hasta que otra cosa más fuerte reactiva en usted la sensación inicial.

Los descrestómetros son aquellos fenómenos, objetos o aplicaciones que suelen dejarle la boca abierta por unos instantes, pero con el paso del tiempo pierden atracción e interés, y terminan convertidos en algo rutinario, de lo que incluso sería bueno salir o dejar de ver.

Con las páginas de Internet ocurre mucho el fenómeno del descrestómetro. Personalmente soy muy precavido, casi restrictivo, con las animaciones y los applets que cargan las páginas con efectos visuales impresionantes, sonidos y movimientos de introducción previos a los contenidos importantes, que luego de un tiempo terminan convertidos en un obstáculo para la navegación por los datos y contenidos disponibles en su web site.

Resulta curioso comprobar que muchas personas, cuando encuentran una introducción animada para una página web, se apuran a buscar la opción skip intro o saltar introducción, para dejar en el limbo la película desarrollada por el creativo y pasar de inmediato a la lectura de los contenidos importantes.

En este sentido, vale la pena proponer algunas reflexiones con relación a la forma como creamos y pensamos la información que reciben sus lectores interactivos:

  1. Si es necesario llamar la atención con animaciones o efectos visuales complejos, ¿es porque su producto o servicio no es lo suficientemente atractivo?
  2. ¿Su cliente busca momentos de diversión al navegar, o quiere llegar a la información que requiere rápida y eficazmente?
  3. ¿Su web site es el resultado de una completa lista de requerimientos y políticas de uso y actualización previamente definidos, o sólo es el resultado de una propuesta de diseño?
  4. ¿Qué tan claros aparecen los lineamientos de su plan de comunicación en los contenidos publicados en el web site?
  5. ¿Tiene su página web una política concreta para gestionar las relaciones virtuales con sus clientes y públicos?

Con estas preguntas, es posible que usted haga una pequeña evaluación de los contenidos y de la forma como los mismos aparecen publicados en Internet, y tal vez, con las mismas preguntas en su escritorio, se de cuenta de que lo más importante al pensar en contenidos para medios electrónicos no es únicamente la calidad estética o face lift, sino también la calidad de la información que finalmente ofrece a sus visitantes. Las páginas web son como el menú de un buen restaurante, en el que sólo se ofrecen los mejores platos, los que quedan mejor y los que tienen las mejores condiciones de consumo y preparación.

Y claro, no hay que olvidar que los menús de comidas son también el resultado de muchos y muy complejos procesos de refinación culinaria, que de algún modo se pueden comparar con los procesos de gestión de contenidos que generan, al final, los flujos informacionales que hoy en día consumimos.

Espero, finalmente, que los descrestómetros de los que hablo no le dejen la boca abierta por mucho tiempo, pues ante demostraciones tan elevadas de capacidad creativa, urge revisar las capacidades de informar y comunicar disponibles en esos web sites. Ojalá no se lleve una mala sorpresa.

Juan Pablo Ramírez

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