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Descrestómetros
(26 de octubre de 2005)
¿Recuerda
usted qué es eso que le cautiva, y de lo que no puede dejar de
sorprenderse? Muy seguramente la sensación de que algo que ve
es fantástico, irrepetible y único en su género le ha tocado la
fibra sensible muchas veces, y a pesar de ello, luego de un tiempo
parece acostumbrarse al fenómeno hasta que otra cosa más fuerte
reactiva en usted la sensación inicial.
Los
descrestómetros son aquellos fenómenos, objetos o aplicaciones
que suelen dejarle la boca abierta por unos instantes, pero con
el paso del tiempo pierden atracción e interés, y terminan convertidos
en algo rutinario, de lo que incluso sería bueno salir o dejar
de ver.
Con
las páginas de Internet ocurre mucho el fenómeno del descrestómetro.
Personalmente soy muy precavido, casi restrictivo, con las animaciones
y los applets que cargan las páginas con efectos visuales impresionantes,
sonidos y movimientos de introducción previos a los contenidos
importantes, que luego de un tiempo terminan convertidos en un
obstáculo para la navegación por los datos y contenidos disponibles
en su web site.
Resulta
curioso comprobar que muchas personas, cuando encuentran una introducción
animada para una página web, se apuran a buscar la opción skip
intro o saltar introducción, para dejar en el limbo la película
desarrollada por el creativo y pasar de inmediato a la lectura
de los contenidos importantes.
En
este sentido, vale la pena proponer algunas reflexiones con relación
a la forma como creamos y pensamos la información que reciben
sus lectores interactivos:
1.
Si es necesario llamar la atención con animaciones o efectos
visuales complejos, ¿es porque su producto o servicio no es
lo suficientemente atractivo?
2.
¿Su cliente busca momentos de diversión al navegar, o quiere
llegar a la información que requiere rápida y eficazmente?
3.
¿Su web site es el resultado de una completa lista de requerimientos
y políticas de uso y actualización previamente definidos, o
sólo es el resultado de una propuesta de diseño?
4.
¿Qué tan claros aparecen los lineamientos de su plan de comunicación
en los contenidos publicados en el web site?
5.
¿Tiene su página web una política concreta para gestionar las
relaciones virtuales con sus clientes y públicos?
Con estas preguntas,
es posible que usted haga una pequeña evaluación de los contenidos
y de la forma como los mismos aparecen publicados en Internet,
y tal vez, con las mismas preguntas en su escritorio, se de cuenta
de que lo más importante al pensar en contenidos para medios electrónicos
no es únicamente la calidad estética o face lift, sino también
la calidad de la información que finalmente ofrece a sus visitantes.
Las páginas web son como el menú de un buen restaurante, en el
que sólo se ofrecen los mejores platos, los que quedan mejor y
los que tienen las mejores condiciones de consumo y preparación.
Y claro, no hay que olvidar que los menús de comidas son también
el resultado de muchos y muy complejos procesos de refinación
culinaria, que de algún modo se pueden comparar con los procesos
de gestión de contenidos que generan, al final, los flujos informacionales
que hoy en día consumimos.
Espero, finalmente,
que los descrestómetros de los que hablo no le dejen la boca abierta
por mucho tiempo, pues ante demostraciones tan elevadas de capacidad
creativa, urge revisar las capacidades de informar y comunicar
disponibles en esos web sites. Ojalá no se lleve una mala sorpresa.
Juan
Pablo Ramírez
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