|
La
visión de futuro
(05 de octubre de 2005)
Por
estos días, luego de ver noticias y recordar lo que para muchos
es un verdadero dolor de cabeza con relación a los movimientos
de la economía y las subidas y bajadas del dólar, recordé una
tarea que tuve que hacer hace algún tiempo y que, honestamente,
me dejó algo preocupado: La visión de futuro.
No
estamos habituados a mirar para el frente. Vemos lo que tenemos
al lado, lo que dejamos detrás y hasta lo que dejamos de hacer,
y pocas veces enfocamos nuestras energías en lo que nos espera
o en lo que seguramente llegará. Me refiero, por supuesto, a lo
que hacemos con nuestras vidas, con nuestros trabajos y con nuestros
proyectos globales. En términos empresariales, los gerentes comprenden
muy bien la prospectiva como concepto. El gobierno japonés anunció
recientemente la reducción de su nómina estatal en más de treinta
mil personas en los próximos diez años. Eso es visión de futuro,
y para los afectados es una campanada de alerta que los hace pensar
diferente y prepararse para enfrentar la incertidumbre.
Pero
el asunto no debe ir tan lejos. En Colombia estamos habituados
a desastres anunciados, a renuncias cantadas o a nombramientos
esperados. ¿Somos cotidianamente tan previsivos? Yo pienso que
no, y lo digo porque a veces impacta el hecho de que las noticias
nos lleguen sin estar preparados para ellas. En términos de comunicación,
es común encontrar los famosos "incendios" o situaciones complejas
que requieren de toda la atención, obligando a los comunicadores
a posponer algunos proyectos para solucionar lo que se presenta
coyunturalmente.
En
este sentido, practicamos una profesión azarosa, en la que los
planes y proyectos dependen no sólo de la suma concertada de voluntades
y procesos, sino también de los vaivenes del mundo cotidiano,
en el que los planes de trabajo desaparecen como por arte de magia.
En
este sentido, pienso que la tecnología nos puede dar una mano
para planificar los escenarios venideros en materia de trabajo
en red, trabajo a distancia y virtualización informacional. Desde
hace varios años, los profesionales de la comunicación soñamos
con ayudas que faciliten las tareas y aceleren procesos repetitivos,
actividades de carpintería y todo aquello que impida pensar proactivamente.
En el futuro inmediato es muy posible que dichos mecanismos puedan
emplearse cotidianamente con excelentes resultados, como los que
desde hace algún tiempo se pueden observar en empresas grandes
y con altas dosis de inmersión tecnológica.
Finalmente,
quiero decirle que la tecnología no es más que un punto de apoyo
para sus ideas, para su trabajo y para las actividades que demanda
una gestión integral de los procesos comunicativos que hoy en
día adelantamos. En muy pocas ocasiones, todos los artefactos
que nos rodean tienen utilidad para planificar otra serie de acciones
indispensables, como los tiempos con sus amigos, los momentos
de descanso e incluso la toma de decisiones intrascendentes, como
si toma cerveza negra o roja cuando visita un bar.
Abra
los ojos y mire al frente. Su futuro está justo delante de usted.
Juan
Pablo Ramírez
|