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La
cultura de la virtualidad
(04 de septiembre de 2005)
No
pienso que tengamos una cultura virtual. Los colombianos permanecemos
atados a la presencia física de todo lo que nos rodea, de lo que
queremos y de lo que imaginamos. A veces podría pensarse que se
trata de la singular manera de ver el mundo influida por Santo
Tomás y su expresión hasta no ver, no creer.
Sin
embargo, en algunos escenarios, la opción de ver y tocar se reduce
notablemente. En el sector servicios, por ejemplo, asuntos como
la calidad de la educación, el servicio al cliente y la buena
imagen que causamos en otras personas, son asuntos intangibles
que, por lo tanto, se hacen irreales.
Lo
curioso es que las tendencias económicas globales avanzan con
más velocidad y firmeza hacia el mundo de los servicios, de lo
intangible, en el que Santo Tomás no tiene lugar porque no hay
evidencias para tocar.
Si
nos damos cuenta, la comunicación, la educación, la publicidad
y el mercadeo, por citar sólo algunas de las disciplinas del sector
servicios a la economía, se basan en la satisfacción de necesidades
virtuales, sobre las cuales reposan conceptos más complejos como
el bienestar, la satisfacción o el placer.
Dije
al comienzo que no pienso que tengamos una cultura de la virtualidad,
básicamente porque no estamos acostumbrados a pensar en todo lo
que virtualmente hacemos, sentimos y compramos. Los supermercados
están llenos de objetos tangibles que adquirimos con dinero plástico,
y que luego nos proporcionan diferentes emociones y satisfacciones.
Resulta curioso que hasta las cosas perceptibles con el tacto
y visibles a los ojos terminen otorgando satisfacciones emocionales
que, a su vez, nos insertan con mayor acierto en el mundo de lo
virtual.
Al
regresar a estos mensajes luego de casi un año de ausencia no
quiero seguir donde me quedé. Simplemente quiero sentir que la
cultura de la virtualidad me permite comenzar una segunda etapa
rodeado de nuevas experiencias, cargado de nuevas ilusiones (que
obviamente son virtuales) y sembrar una semilla que muy pronto
dará frutos maduros. El entorno colombiano está mejor preparado
para la entrada de los servicios virtuales y de la cultura que
los rodea de lo que hace un año, y en esa línea, pienso que las
áreas a las que me dedico, basadas en el uso de la tecnología
para satisfacer procesos educativos y de comunicación, tiene hoy
mejores perspectivas para desarrollarse y ganar un espacio en
la construcción de la cultura virtual.
Juan
Pablo Ramírez
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